Usualmente, mirar las ciudades presencialmente desde un lugar que
permita
observar detalles en perspectiva, constituye una atracción turística de gran
consideración. Y si el sitio es suficientemente alto y ofrece una vista de
360°,
el logro es completo.
Ése es el caso de los restaurantes giratorios, que empezaron a
desarrollarse
en muchas partes del mundo desde la década de los años 60.
Generalmente,
se trata de un diseño arquitectónico que divide en 2partes toda la
superficie
del último nivel de un edificio o una torre de unos cuantos pisos:
un área fija,
donde está la cocina, y otra móvil, donde están las mesas, con el
detalle de
que en el área móvil todas las paredes son de vidrio y permiten una
visión
que típicamente es espectacular.
Por lo general, el tiempo de una vuelta completa es de 1hora, de manera
que
en ese lapso sea posible apreciar todas las vistas que ofrece el lugar
mientras
transcurre la comida, sin tener que ir de un lado a otro, aunque en
algunos sitios
el ciclo es de hasta 2horas.
Aunque la calidad de la comida varía de un sitio a otro, lo normal es
que sea
bastante aceptable y en algunos casos excelente. Los precios son algo mayores
que en otros lugares sin esa atracción, pero las Vivencias allí
experimentadas
compensan esa diferencia,
como pude comprobarlo cuando estuve en O.Lassù
en SãoPaulo, Brasil (antes se llamaba O.Céu); 360 en Toronto,
Canadá; Olimpo
en Cartagena, Colombia (tiempo después, dejó de ser giratorio); Giratorio en
SanTiago, Chile; Bellini en
México, México; y GiraSol en Maracaibo, Venezuela.
El próximo será Fragata en Bogotá,
Colombia.
SaludEs!