El brillante Músico César Muñoz, Merideño de apenas 54años y reconocido
por sus excelentes capítulos de la serie CataMusical, expresa
acertadamente
su desacuerdo con “la descalificación cultural que se teje en torno a llegar
a cierta edad, como si fuera una enfermedad, un problema o una desventaja,
ocasionando hasta vergüenza el hecho de tener tantos años.
En su opinión, “la edad debe infundir respeto, por la experiencia
implícita;
es un logro loable; es la etapa de cosechar la sabiduría, cuando se gana
perspectiva de vida, cuando se llega a ese lugar donde, finalmente, gracias
a los años vividos, hay algo relevante para aportar al mundo”.
Ante esas aseveraciones tan atinadas, a César Muñoz se le debe reconocer
con esa frase con la que se honra a quienes se destacan sin lugar a dudas:
Aplausos de pie!
Además de compartir su opinión sobre el maltratado tema de la vejez, compuso
y grabó una excelente canción que resume artísticamente sus Ideas. Se llama
Llegar a Viejo y allí ilustra las Vivencias de quienes van llegando
a esa edad.
La letra es literalmente un poema y está enriquecida con varios Venezolanismos
y la Música tiene un sabroso ritmo de Gaita Zuliana. Acá comparto el link y
la letra,
para que el disfrute sea completo.
SaludEs!
https://www.youtube.com/watch?v=py_Ad_iAUEo
Llegar a Viejo
Pasa el tiempo y, al menor descuido,
queda menos de lo que pasó.
Mis manos no son las mismas;
camino un poco más lento
y a veces siento que en el silencio me va mejor.
La nostalgia luce su elegancia;
la esperanza va con timidez
y nadie nos prepara;
es como va viniendo
que vamos viendo qué hacer ahora y qué hacer después.
Llegar a viejo
es todo un arte;
un estandarte
que da la edad.
Es ver la vida desde el balcón
y distinguir una en un millón;
cambiar la prisa por la sonrisa
sin dar explicación.
Llegar a viejo
es seguir soñando,
después de tanto
y estar en paz.
De vez en cuando bajarle tres
y ver que todo, desde el andén,
son sólo ciclos que se repiten
una y otra vez.
Busco el tiempo que envejece al Vino,
ése que consagra la amistad,
el mismo que en las mañanas,
cuando miro al espejo,
me da un reflejo de compañero en la soledad.
Y de pronto llega la prudencia,
la paciencia que me deja ver
cosas que, cuando joven, pude haber aprendido,
y es ahora cuando comienzo a comprenderlas.